martes, 21 de marzo de 2017

Un envase grasa.

La toz de la noche no me deja respirar como lo suelo hacer a la hora de escribir, con el pecho sereno.
Las contracciones en el, cada vez que tengo ese maldito impulso de toser me dan la impresión de que estoy escribiendo mis ultimas palabras. Por ende suelo ser mas melodramática, porque exagerada es una palabra que a mi parecer se relaciona con mentiras y las mentiras no me gustan. Aquí me hallo a las 23:01 del día Lunes en la misma habitación donde al rededor de las 15:30 tuve un ataque de pánico. La presión marcaba 7.6 y les puedo jurar que sentí que mi alma se balanceaba sobre la postura quieta de este envase feo. Digo feo porque es el adjetivo que hoy me sentó mejor desde que a las 8:45 AM me di cuenta que estaba mas demacrada de lo normal. La piel cada vez mas grasosa,  me resigne a que las uñas sean como una hoja de calcar y por primera vez en la vida me levante sin cintura. Pero el autoestima esta, pero también están los complejos. Igual de eso no quiero hablarles ni aburrirlos, porque en el fondo agradezco ser un poco de envase en lo que soy. Y no quiero decir que tengo un ser feo, solo es que aveces tengo un prejuicio gordo, respuestas grasas y mi tolerancia es tan fina como la de la hoja de calcar. Bueno, entonces si, soy fea. Pero mas linda que las lindas, porque esas tienen un ego mas gordo que el mio y tienen una filosofía muy grasa.
Pasaron 16 minutos y pienso que tengo que poner en forma mi ser y mi envase, y no hablo de yo porque todavía no me se en cual de los dos habito. Soy ajena a mi cuerpo, pero es hora de hacerme responsable de esas faltas de cuidado, de esos ademanes cuando contesto, de esos reojos tan grasas cuando me da bronca, de esa ceja intolerante que se para para cuestionar en silencio, y de esos labios que hace años no saben que forma adoptar.
Me hago cargo, de que quizá mi pecho este enfermo por no cuidar a mi envase pensando que el no era parte de mi, por tomarme muy a pecho la teoría del amor.

Quien se va a enamorar de una escritora tan grasa?

domingo, 19 de marzo de 2017

El mundo de las sombras.

Con tantos miedos acumulados que no puedo describir, me hizo bien dejar atrás personas de las que me costaba despegarme, porque ya eran rutina.
Descubrí  hoy que las respuestas a mis miedos ya las había escrito en este mismo Blog hace algunos años atrás, cuando tenia muy en claro que por sobre todas las cosas, siempre fui una escritora especial, con búsquedas internas y con ello algunos problemas de integración.
Miro hacia atrás y siempre fui la misma, la misma loca. Aprendí que uno puede cambiar pero no escapar de su esencia humana, esa esencia que nos hace tener ciertas habilidades y no otras, ciertos miedos y no otros.
También los sueños cambian (hablando en sentido abstracto pero material); y jugar con las posibilidades es desafiar a la templanza, lo que no cambian son los disparadores que nos llevan a lo mismo. En mi caso son escenarios parecidos a los de mis sueños y en este caso hablo en sentido abstracto pero fantasioso. Son esos sueños de los que me levanto confundida, son esas sombras que veo despierta pero que en el sueño tienen rasgos definidos, son esos rasgos que voy reclutando en el colectivo por el solo hecho de concebir la vida y la muerte como me gustaría concebir el bien y el mal. Como un todo.
La religión me protege, pero soy mas agradecida con la vida, aunque cruzo el puente de mi barrio a la madrugada rezando mil padres nuestros, hasta que la conciencia se queda sin silaba, solo por el hecho de que temo no abrazar mas a mi familia.
Descubrí que ya no le temo a la muerte, y cada vez que me replanteo cuestiones sobre ella mas entiendo la inmortalidad de las obras de arte o los grandes próceres, (Quisiera ser un cuarto de ellos).  A lo que le temo es a ser parte de lo que esta ante nuestros ojos. No hablo de la gente, hablo de que no quiero vivir después de muerta en la tierra de las sombras.
La gente es otro tema, odio que vivan como si fuesen inmortales, desafían al universo estudiando hasta los 25 y trabajando 30 años mas, de seguro esa es la clase de gente que después de muerta se hace visible cuando las luces son tenues, o andan jodiendo los electrodomésticos y apagando los televisores mientras nos escondemos bajo las sabanas.
Quiero ser conciencia, quiero creer que mi alma siempre sera mía y no esclava de mis miedos, ni del sistema, ni de esa maldita conexión bizarra que hago entre mi vida y lo que sueño.
Soñar despierta es proyectarme. Soñar dormida es poner en peligro lo que proyecto.
Soñar en blanco es lo mejor que le puede pasar a la muerte.
El mundo de las sombras, quiero creer, que solo esta hecho (para mi suerte) para los que vivieron dormidos toda su vida. En mi teoría las sombras son lo incierto de lo que ya esta escrito, el miedo de los vivos, el destino de los dormidos, o de los que creen que la justicia no prescribe.

domingo, 5 de marzo de 2017

Buscando mi yo.

A veces intento recordar quien soy para no salirme del camino.
Y cuando estoy segura, me armo de coraje, el mundo es mio.
Me encanta andar descalza, despeinada, entre dormida.
Me encanta viajar, y escribir poesía después de estar deprimida.
Aunque no se que es, pero me siento poeta.
Aunque no se que soy,  se que soy incompleta.
Porque  siempre lo sentí así y no hablo de compañías.
Hablo de enigmas sin resolver. De preguntas sin respuestas.
Quiero morir con honor pero vivir cuesta.
Me cuesta demasiado.
Amar la vida y que la vida te eche a un costado.
Me van a hablar ami de sentirse triste y desolado?
Apuesto que lo que he vivido jamas les ha tocado
Solo dicen sentirse vacíos cuando los dejan de lado
y dicen estar felices cuando tienen el futuro comprado
También quise comprarlo, pero no tengo dinero
y me resigno a ser feliz de a ratos, a besar marineros
A buscarme en callejones, avenidas y canteros
A perderme en las esquinas, en las vías, y roperos
Esta soy yo, pero aun no encuentro mi yo.
y con todo el dinero del mundo aun así no lo encontraría.
Tener dinero me distraería
Prefiero ser pobre y vagabunda
 Por si me encuentro yo, buscando un yo.
Donde financian la vida.


Buscando mi yo.